Esteban (el policía)

28 Feb

Esteban siempre fue el mas coyón de la cuadra, pero tenía cierta influencia sobre cuatro mozalbetes, los instaba a hacer desmanes  y hurtos de baja estofa. El tiempo pasó para nuestro amigo Esteban, cuando pudo ingresó a la academia de policia, haciendo siempre lo justo para pasar, poca capacidad atlética, no era tampoco muy bueno con clases sobre cuestiones específicas.

El tiempo pasó y supo acomodarse, tenía un puesto como sargento en una colonia de clase media. A los dos años ya vendía cocaína, un poco rebajada, para sacar un billete más el cual gustoso despilfarraba en tugurios de mala muerte.

Un buen día Esteban conoció a Remedios, se enamoró al instante, Remedios también se fijó en el, ella vendía vasitos de esquite durante el día y en la noche trabajaba en un centro nocturnos, los dos empezaron a salir y Remedios ocultándole siempre dos secretos, era hombre y se prostituía.

Esteban andaba muy orondo por la vida, tirando perico y haciendola de “novio” de la Remeditos, una buena noche al calor del trago y de unas líneas Remedios le confesó la verdad. Esteban no se mostró afligido por el contrario, lo apoyó y se la llevó a vivir con él. Una buena noche en el putero que trabajaba Remedios cayó una redada. Remdios se aprontó al baño para llamarle a Esteban, el marrano, éste acudió a su rescate, de lo que no se dió cuenta es que dos compañeros de la misma brigada vieron todo, como Esteban entre la batahola  se daba a la fuga con Remeditos.

Esteban siguio su vida normal hasta que una tarde el par de compañeros Romualdo y Edgardo se acercaron para extorsionarlo, Esteban apesadumbrado aceptó la extorsión. El tiempo pasó semanalmente les daba la cuota fijada, con Remedios las cosas iban bien hasta que comenzó a enfermas y a deteriorase y a los pocos meses murió, Esteban quedó solo, una mañana se levantó muy despreocupado y se voló la cabeza con su arma reglamentaria.

La senda de Fercho

16 Feb

Fercho le decían pero su verdadero nombre era Procopio, originario de una pequeña ciudad en el norte de México. Desde pequeño Fercho mostró un interés, casi un amor por las bicicletas. Pasó el tiempo y se fue a estudiar a la capital una carrera corta. Maravillado estaba por el programa Ecobici y sus sendas. Su estación favorita era una que está en Coyoacán, colorida, llena de bicicletas y gente ávida de posar las nalgas en la rila.

Fercho llevaba una vida buena en el DF, la Roma, Coyoacán, la Condesa, el centro histórico eran su cotidianidad. Pasó el tiempo y volvió a su pequeña ciudad en el norte de México. Llegó con su corazón lleno de ilusiones, proyectos y sueños. Su familia lo esperaba con una gran cena y una buena fiesta, pero Fercho de moría por ver al alcalde para planetarle proyectos.

Pasó un mes, y finalmente Fercho pudo tener una reunión con Tiburcio, el regordete alcalde, donde Fercho, atropellado, le planteaba que quería que se hiciese una senda para las bicicletas, para que los pedalistas anduvieran orondos por el pueblo. Tiburcio, un tanto apático le dijo que tenía que recolectar la friolera de treinta mil firmas para llevar a cabo dicho emprendimiento.

Fercho se puso en campaña con sus pocos amigos, se fueron afuera del centro comercial y Fercho en un acto de audacia fue a hablar con Romualdo, su antiguo compañero de preparatoria, gerente de la Coppel le contó su proyecto, Romualdo, como buen gerente mal pagado, se le ocurrió sacar unas polvorientas bicicletas del almacen para que la gente se animase a comprarlas con éste gran proyecto.

Pasaron cuatro meses y medio y Fercho recolectó las firmas acordadas. Se inciaron los preparativos para hacer las primeras tres cuadras de senda para la bicicleta. Unos días antes de que se comenzara con los preparativos se había desatado una encarnizada lucha entre dos grupos armados, hasta ahora desconocidos. Hubo 15 muertos en una noche y en la mañana se encontraron en la plaza principal un desperdigadero de partes humanas. “Nada nuevo” decía para sí Tiburcio, se lo repetía como mantra.

Fercho estaba entusiasmado y Tiburcio se enfrascaba en el proyecto con tal de ocupar su cabeza en algo. Acordaron el último domingo del mes para inaugurar las tres cuadras. Eran las dos de la tarde y la ciudad estaba de plácemes. Pedalearon Fercho, Tiburcio y Doña Remditos, tía abuela de Fercho. En eso dos jámers y una suburban a toda velocidad cruzaron por la calle intercambiando disparos. Adentro de la jámer al  “checo” se le escapó el seguro de una granada la cual estalló las esquirlas rápidamente se incrustaron en la humanidad de Fercho quien justo estaba tratando de evadir el desaguisado. Tiburcio cayó cegado y sordo por el estruendo, sentía en sus papilas el sabor de la sangre y la pobre doña Remeditos se incrusto con un poste de luz, un ruido sordo pudo escucharse dentro de la hecatombe.

Fercho estaba muerto, Tiburcio ciego y doña Remeditos despatarrada sobre el asfalto. Las camionetas huyeron, una, la del “checo” qeudó inservible y con tres cuerpos adentro. Don Tadeo viendo todo esto desde la acera de enfrente se perfiló rumbo a la cantina “chicomión” pero no sin antes decir: “¿Qué lugar puede tener una baica de mierda en una ciudad llena de jámers, suburbanes y troconas? ahhh muchachito tan suato “-suspiró-

Náinari (hay baches)

12 Feb

La cantidad de baches que tiene ésta ciudad de mierda son incontables.

-“¿ya viste la foto del pendejo de Padrés?”- dijo Artemio emputadísimo
-“si güey, pero ¿qué vergas hacer?”-contestó Juanjo asintiendo.

Salían los dos del billar y se dirigían al depósito pa´comprar un cartón y arrancarse pal Náinari. La noche estaba fresca pero bien sabrosa.

-” Lleguemos por unos dogos”  – Juanjo señaló un carrito, donde el “jadojero” es un travesti de aspecto muy sucio.
-“No mames, acá no, una vez me dió chorro” -espetó Artemio nuevamente.

Los dos amigos bajaron y comieron, Artemio, un ingeniero agrónomo, originario de Yocojihua pero criado en Hermosillo hasta los 30, que se mudó a Obregón por cuestiones laborales. Artemio siempre fue un tipo muy habliche y extrovertido. Desde el turbio mandato de Bours le tomó tirria al gobierno. Incluso llegó a escribirle cartas donde lo invitaba a dejar el estado. Juanjo por otro lado era un licenciado en informática, amigo de Artemio desde hace mucho.

-” Ya vámonos” – dijo Artemio -“las morras ya están allá”
-“salinas y rocha” – dijo Juanjo entusiasmado.

El camino lleno de baches y cada chingadazo que daba el carro, Artemio decía “Padrés chinga tu puta madre y también tu Díaz de mierda. Muy chngón te vas a China”

Los dos llegaron, estuvieron celebrando el triunfo de los Yaquis mientras sonaba “los picadientes”. La plática se extendió entre beisból y pendejadas la noche transcurrió. Artemio estaba particularmente callado, tenía ganas de ir a partirle la madre a Padrés y a cualquier cabrón que se le pusiera enfrente y ostentara algún cargo público. Por otro lado Juanjo se le iba a lanzar a la Bartola, su nombre real era Eduviges, en un momento que tuvo un poco de teimpo tomó a Bartolita y se la llevó a unos 150 metros, Juanjo la tomó de la mano y le declaró su amor. Bartola le pidió tiempo para pensarlo. Lo miró y le dijo:

-“Juanjo, yo te quiero mucho, pero la verdad que no estoy segura si te quiero para algo más”
-“Bartola yo desde hace cinco años que te amo” -dió un largo sorbo a su pacífico light

Juanjo se acercó y la besó, Bartola correspondió su beso. Juanjo estaba feliz, no eran novios pero al menos pudo besarla, Bartola soñaba con irse a Guadalajara pero pensó que con Juanjo iba a estar bien. Todo eso transcurría en su cabeza mientras hacian la caravan romántica.

Artemio estaba sentado en el cofred del carro, tiró el bote a medio llenar y espetó: “me voy a la verga gente” se subió al carro y se fue encabronado. Sus pensamientos violentos iban y venían, estaba absorto, en eso un estruendoso ruido lo volvió a la realidad, había caído en un zanjón, y había arruinado el pick up, a pesar de se un carro grande le había puesto un duro golpe y no lo podía prender.

-“Chinga tu puta madre Padrés” exclamó Artemio.

Artemio llamó a una grúa y tres horas después estaba en su casa, todo ya había pasado, mañana tendría que ir a trabajar.

El hijo de…….la Pollada

12 Feb

LLunior lo llamaban, un tipo de casi treinta, hijo de un acomodado político de Gomez Palacios. A llunior siempre le pareció todo muy fácil, cuando promediaba su carrera universitaria, ingeniería industrial, decidió irse a Lima, Perú por consejo de un amigo. Se lo comento a su padre, éste rápidamente le dió la aprobación y al final de semestre se internaría en la aventura sudamericana.

Al llegar a Lima empezó la fiesta sin parar, Miraflores era el lugar, en una reunión de compatriotas de Llunior conoció a Xochitl una becada del Conacyt, originaria de Tuxtla pero viviendo en Campeche, Xóchitl tenía un “sentido social” muy arraigado, su madre había sido víctima de abusos por parte del ejército por allá promediando los noventa. Llunior se sintió muy atraído por “Xo” como rápidamente comenzó a llamarla, la plática y la Zenda no se hizo esperar, sonaron mariachis, cumbias y hasta un que otro son. Al final de la noche acordaron verse la siguiente semana. Ese encuentro pactado no se realizó ya que “Xo” se fue a Iquitos a pasar el fin de semana.

Transcurrió un tiempo largo, llunior estaba de visita en Chiclayo con dos amigos, un tapatío y un regio, los tres vagaban por la ciudad, cuando llunior se cruza con “Xo” entonces los dos se fueron a disfrutar de la noche. Llunior ya con unas copas de más y un par de rayas le dijo a Xo que estaba enamorado, los dos se fueron al hotel, y a partir de entonces nunca se separarían hasta su vuelta a México.

Cuando los dos volvían a México “Xo” , como llunior la llamaba, le confesó que estaba preñada, Llunior muy seguró le brindó seguridad y le prometió que iría a hablar con su padre, el político, y se iría a Campeche o vivirían en Gomez Palacios. En el DF los dos se separaron. Al llegar llunior a Gomez Palacios tuvo una recepción  digna de alguien de su altura. Transcurrió la noche y el político acomodado le presento a Karen, hija de su compadre, un arquitecto coludido con el narco, llunior quedó deslumbrado y pronto se olvidó de Xochitl, a quien le crecía la panza a pasos agigantados. Llunior de vez en vez la llamaba para postergar su visita mientras ya tenía una incipiente relación con Karen. Un buen día llunior envalentonado por el perico llamó a Xo para mandarla al demonio. Ésta paralizada simplemente dejó que el tiempo pasara.

Llunior y Karen se casaron, se fueron de luna de miel a Tailandia, regresaron a México y LLunior se encontró con el trabajo ideal, un puestazo en la SAGARPA donde no tenía que hacer mucho y ganaba carretadas de dinero. Las cosas no podían ir mejor. Llunior cada vez pensaba en Xochitl, una buena noche, Llunior y dos de sus amigos se fueron de “peda” Llunior consumió unas pastillas. Estaba muy confundido llegó a su casa y todo se volvió lento. Le confesó a Karen, furibundo, que tenía un hijo que amaba a Xochitl. Karen entró en un ataque de histeria. Llunior fue a la cocina tomó un cuchillo y asesinó brutalmente a Karen y después se acostó a dormir.

Al día siguiente muy temprano llamó a su padre muy sereno y le dijo: “papá ven a casa” el padre como sintiendo algo fue, dejando todo de lado, al llegar el viejo se echó a llorar al ver el cuerpo de Karen y a su hijo bañado en sangre, se tomó un trago, y le dijo “solucionaremos ésto” el político hizo una llamada y en 25 minutos estaba en la casa Tiburcio, un hombre de unos 25 años, jardinero de la casa de un compadre, lo pasaron al patio trasero, el padre le dijo a llunior que le pusiera algo en la bebida para dormirlo, así lo hizo llunior y salió al patio a ofrecerle una bebida éste la bebió sin preguntar, en unos minutos surtió efecto el somnífero, Tiburcio dormía plácidamente, entre el padre y llunior llevaron al robusto Tiburcio al lado de Karen, le echaron bebidas alcohólicas encima, llamaron a la policía y prepararon el montaje, en tres horas estaba todo hecho: Atroz crímen en casa de familia recitaban los titulares.

Llunior tomó un avión al DF ahí rentó un carro y se fue a Campeche a buscar a Xochitl, finalmente pudo dar con ella, Xochitl lo recibió bien, Llunior se disculpó y le pidió una oportunidad. Al cabo de insistir un mes logró convencer a Xochitl de irse a vivir a La Paz, donde Llunior tenía un tío que le ofreció trabajo, Xochitl, Llunior y Gael (el pequeño hijo) se fueron a La Paz, Llunior tenía problemas para conciliar el sueño. Seguido se despertaba en medio de la noche.